Institución
La Embajada Libertaria de Colombia
La palabra «embajada» aquí no pide credenciales ante un gobierno. Nombra una sede de pensamiento: un sitio donde la libertad se trata como fundamento, no como concesión. El estatuto máximo no se deja tirado en un botón. Quien lo quiere, lo solicita y lo recibe en su correo.
Qué es
Nosotros Libertarios se constituye como Embajada Libertaria de Colombia para articular las corrientes de la libertad —sin convertirlas en capilla ni en aparato. Su razón de existir es la autodeterminación: cada persona como dueña de su juicio, de su trabajo y de su palabra. No representamos al Estado colombiano. Tampoco le pedimos permiso para hablar.
El estatuto describe una civilización apretada por la estatolatría, el colectivismo y la ingeniería social. Frente a eso no alcanza el comentario de pasillo. Hace falta gente formada, capaz de sostener un argumento y una conducta. Por eso esta casa insiste en economía, en objetividad y en un solo principio que no se negocia: nadie tiene título para agredir al inocente ni para disponer de lo ajeno.
Misión
Fomentar la formación integral de individuos comprometidos con la causa libertaria, promoviendo un pensamiento unificado a partir de la diversidad de enfoques del libertarianismo, arraigados en la economía y la objetividad. Establecer una sede que funcione como embajada del pensamiento libertario: espacio abierto al diálogo entre todas sus vertientes. Una suerte de órgano de soberanía para la conciencia libertaria, destinado a contrarrestar la centralización del socialismo internacional.
Visión
Un mundo donde el pensamiento libertario florezca en diversidad y unidad, y donde la economía y la objetividad sean base de la acción. La sede como faro y punto de encuentro. Un referente en la defensa de la filosofía libertaria, hacia una sociedad libre cuyos pilares de convivencia sean la propiedad privada, la no agresión y la libertad individual.
La visión no se agota en una contienda electoral. El estatuto habla de una Nación de Naciones: pueblos que conviven sin que un centro les dicte la conciencia. En esa lectura, la Hispanidad —lengua, derecho, memoria— y el legado judeocristiano no son decorado folklórico. Son el suelo donde la libertad de Occidente pudo echar raíz. Quien quiera el texto íntegro, lo pide abajo.